El Artesano Digital

Sitio web de la filial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas en la provincia de Matanzas (ACAA). Artesanía, Matanzas, Cuba. Director: José Artiles Editor y redactor: Norge Céspedes

sábado, julio 21, 2007

Artesanías, lo útil y lo bello

Por Lesbia Vent Dumois (Tomado de La Jiribilla)
Cemíes y dujos de nuestros aborígenes; tambores y collares de congos, yorubas, mandingas y carabalíes; cacharros, vidrios y hierros de la España conquistadora se mezclan desde sus particulares y peculiaridades planteamientos religiosos, simbólicos y estéticos para que consideremos a la artesanía ese término con mayúscula, como la expresión mestiza por excelencia, donde se aplican técnicas y formas que provienen de orígenes opuestos en una producción manufacturada.
Tardío ha sido el interés por el estudio y difusión de las artesanías en el país, diferentes han sido las causas, inicialmente por no considerar su práctica con el necesario reconocimiento social, pudo también haber influido la temprana incorporación al mercado nacional de objetos de producción industrial que servía de freno a la introducción de la artesanía, pero no debe sorprendernos que hasta que se realizara el trabajo de investigación para la realización del Atlas Etnográfico de Cuba en 1985, se desconocían los rasgos formales particulares de nuestra artesanía popular tradicional.
Fue necesario a partir del triunfo revolucionario en 1959, que instituciones y organizaciones sociales, el movimiento de aficionados y las casas de cultura patrocinaran festivales, exposiciones y ferias de arte popular que estimularan la práctica y colocaran en el lugar que le correspondía a la artesanía de la cultura material, generalmente de origen campesino y las citadinas relacionadas con el rito y el mito afrocubano.
Con la creación del Ministerio de Cultura, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, posteriormente con la agrupación de los artesanos en la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), que celebra en el presente año su vigésimo quinto aniversario, y la constitución del Centro Nacional de las Artesanías se crean las bases para el fomento, promoción y comercialización de la artesanía cubana.
Objeto de uso práctico en la vida cotidiana, representaciones ceremoniales, festivas y religiosas, piezas de carácter suntuario, el vestuario y objetos ornamentales han generado constructivos debates sobre su desarrollo, pero también artificiosas clasificaciones con el afán de calificar diferentes formas de producción que se acercan mas al predominio de lo estético no a lo funcional, con fundamental carácter decorativo y condición de pieza única, más cercano al arte aplicado que a la artesanía.
Actualmente, para los investigadores del género no es únicamente el objeto el que califica la expresión, sino el proceso donde se involucran elementos económicos, productivos, comerciales, sociales, estéticos y sobre todo culturales. La artesanía es una de las muchas formas de producción de objetos de la sociedad contemporánea, en el que debemos reconocer el sentido de la variedad, conocer su forma y capacidad de producción, que garantizará que pueda circular en diversos mercados y valorar sobre todo, la calidad de su manufactura, conocer su función y uso, la honestidad en el acto creativo y la ética que implica el uso o no de determinadas materias primas y recursos humanos.
La producción artesanal se articula con la estructura de distribución y consumo de otros productos industriales donde lo económico y lo cultural configuran una totalidad indisoluble, por surgir de necesidades del sistema social, en ello consiste su democratización.
Como plantea el investigador peruano Mirko Lawer, debe considerarse la cultura, no como obras, sino como conjunto de sistemas de producción, la circulación como elemento social que determinará donde se ubica el producto y el verdadero significado de la obra va a depender de su recepción o consumo. El comercio como espacio regulador de la actividad artesanal requiere de investigación y evaluaciones periódicas, ya que si en otras épocas las artesanías actuaban como autoconsumo de determinados sectores sociales, hoy han pasado a ser objetos para coleccionar, para apropiarse del pasado o como memoria y es el turismo el sector que le otorga mayor estímulo a esta manifestación, pero también ha exigido la renovación o transformación de formas, por ser un consumidor que demanda objetos “exóticos”, “típicos”, etc. lo que hace que se olvide la verdadera función ideológica de las artesanías que consiste en la medida en que sus producciones sean consumidas por la población para la que fueron creadas esta le otorga en su entorno cotidiano valores espirituales a la par que va desarrollando el gusto por lo bello y lo útil y solo así, serán verdaderamente apreciados por el turismo al comprobar que de veras son el símbolo de nuestra identidad.